| A nuestros 'tifosi' |
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| Miércoles, 10 de Marzo de 2010 | |
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Cualquier grada de un evento deportivo expresa sin rubor alegría, cabreo o desazón por aquello que está viendo. Se manifiesta de manera desinhibida jaleando la anotación de su equipo, protestando las decisiones arbitrales contrarias a los suyos, murmurando contra el entrenador y los jugadores cuando se encajan tantos o puntos, celebrando la victoria, etc. Los medios acercan a la sociedad a los jugadores destacados y los seguidores vitorean y aplauden sus intervenciones y pitan las de las figuras rivales. Existen así, aficiones de equipos notorias cuando no célebres, que están en la mente de todos. Cuando esto no ocurre, los propios medios hablan de una afición fría o de divorcio entre equipo y afición. Hooligans, tifosi, o torcida, son términos internacionales que no necesitan traducción, por el ruido que mueven y el eco que tienen en los medios. Estos aficionados convierten a los jugadores estrellas en ídolos, por quienes pelearían, como si fuesen sus propios hijos. Descendamos al nivel escolar. En el baloncesto de formación hay jugadores, entrenadores, árbitros, partidos disputados y juego. Sí, hay juego en el baloncesto escolar y de nivel, no hay duda. Y en los preparadores, árbitros y en la organización también lo hay. El público asistente se reduce a los padres y hermanos de jugadores y poco más, que sufren inclemencias de tiempo, fríos pabellones, sacrifican puentes por torneos celebrados a kilómetros o cambian unas cortas vacaciones por jornadas de tecnificación. Lo dan por bueno por estar cerca de sus ídolos. A modo de incondicionales "Tifosi" siguen a sus estrellas allá donde estas vayan, animándolas y mimándolas. Además desde las cúpulas de los clubes se les pide que no expresen su desazón, que moderen su regocijo en la victoria, que no cuestionen las decisiones arbitrales, que ni se les vaya a ocurrir pitar al equipo rival, que se abstengan de expresar sus emociones en suma dando un ejemplo modélico de comportamiento y actitud deportiva y que cuando tu hijo reciba un codazo en las costillas que a ti no te duela. Todo en aras de la formación. No es fácil. No es nada fácil, no obstante se logra mayoritariamente cada jornada. Salvo excepciones, este público responde a todo lo que se le pide, y es un ejemplo de comportamiento y dedicación. También ellos merecen un aplauso veraz y el reconocimiento de su impagable aportación a los éxitos cosechados. No olvidemos que detrás de cada una de nuestras pequeñas estrellitas hay uno o varios "Tifosi" que se sacrifican por ellos. Gracias a todos los que hacéis posible que cada día podamos divertirnos con el deporte que amamos. |


