| Mirando al banco |
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| Viernes, 25 de Noviembre de 2011 | |
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Una parte importante de los equipos de baloncesto es el banquillo. Aunque debería ser habitual que hubiese más gente en éstos que en la cancha de baloncesto, en muchos equipos es frecuente ver como cinco valientes se enfrentan al equipo contrario que ha de recurrir incluso a un segundo banquillo para dar cabida a todos sus jugadores. El éxito de algunos equipos inferiores en calidad a otros de su propio grupo o Liga, puede venir por este motivo, ya que la cantidad en esta categoría es a veces tan importante que la calidad. Además, el ambiente que genera un banquillo abarrotado hasta los topes, nada tiene que ver con el que sólo contenga uno, dos o ningún jugador. El banquillo es una parte importante porque da cabida a unas figuras fundamentales. Para empezar está el entrenador, que los hay de todos los tipos, los que se mueven más, los que se sientan pasotamente, los que rompen los tímpanos de la orejas con sus gritos, los que nos inundan con su sudor… Después aparece la figura del jugador-entrenador, que da las instrucciones, y a veces puede ser que hasta contrarias a las del entrenador, pero siempre con el ánimo de alentar a sus compañeros. Él será quien se preocupe también de animar a la plantilla en los momentos difíciles. Impagable labor la del jugador-entrenador. Otro tipo de jugadores llenan el banquillo como los que esperan los primeros cambios para salir a demostrar lo que valen porque son las primeras opciones; los que esperan con ilusión que lleguen los minutos en que el partido está decidido, donde ellos tendrán un papel preponderante; y los que esperan con mala cara y peores gestos ya que no comprenden como con la calidad que tienen, por supuesto muy superior a la de sus compañeros, pasan tanto tiempo con el trasero pegado a la banqueta, ¿el entrenador le tiene manía? Pero es que el banquillo también tiene una pata extra de funciones, ya que da cabida a los jugadores lesionados, esos que mueren de ganas de participar en el partido y se dan cuenta ahora de la suerte que tienen cuando pueden entrenar y jugar con normalidad. Y ahí suelen estar también los ayudantes, expertos que pasan por delante del primer entrenador o inexpertos cuya misión va poco más allá de llenar un hueco en el banco. Y cómo olvidarme de la figura del delegado (en nuestras casi siempre delegada) siempre atento al agua, a los puntos del marcador, a las faltas de la tablilla, al rebote ofensivo, a la asistencia…un trabajo impagable aunque le demos el mejor sitio del banquillo. En definitiva pensemos en lo importante que es el banquillo, los compañeros que hay en él y sobre todo lo bonito que es verlo desde dentro de la pista. Gracias a todos los jugadores, que como yo, siempre chuparon banquillo. |



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