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Jueves, 05 de Enero de 2012 |
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Hemos leído todas cartas de este año. Nos ha sorprendido y nos ha conmovido ver que todos estáis pidiendo lo mismo. Y hemos decidido que si, que lo tendréis. Os traemos la felicidad (puede ser en forma de la alegría, la libertad, la esperanza, el amor, la amistad...).
¿Una felicidad plena y total? No, porque no existe felicidad plena y total: cabe conquistarla un poco cada día e ir mejorándola siempre. El año 2012 tendréis felicidad, pero id haciéndoos a la idea de que encontrareis momentos de dificultad.
La felicidad es un juguete muy caro y muy delicado. Un juguete, podríamos decir, con el que no se puede jugar. Mejor: más que un juguete es un instrumento, una herramienta, un estado del espíritu, una forma de ser. No quisiéramos que se os deshaga entre los dedos. Por eso, os aconsejamos que os atengáis a este manual de instrucciones para que podáis poner en funcionamiento la felicidad que os regalamos:
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Viernes, 25 de Noviembre de 2011 |
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Una parte importante de los equipos de baloncesto es el banquillo. Aunque debería ser habitual que hubiese más gente en éstos que en la cancha de baloncesto, en muchos equipos es frecuente ver como cinco valientes se enfrentan al equipo contrario que ha de recurrir incluso a un segundo banquillo para dar cabida a todos sus jugadores. El éxito de algunos equipos inferiores en calidad a otros de su propio grupo o Liga, puede venir por este motivo, ya que la cantidad en esta categoría es a veces tan importante que la calidad. Además, el ambiente que genera un banquillo abarrotado hasta los topes, nada tiene que ver con el que sólo contenga uno, dos o ningún jugador.
El banquillo es una parte importante porque da cabida a unas figuras fundamentales. Para empezar está el entrenador, que los hay de todos los tipos, los que se mueven más, los que se sientan pasotamente, los que rompen los tímpanos de la orejas con sus gritos, los que nos inundan con su sudor… Después aparece la figura del jugador-entrenador, que da las instrucciones, y a veces puede ser que hasta contrarias a las del entrenador, pero siempre con el ánimo de alentar a sus compañeros. Él será quien se preocupe también de animar a la plantilla en los momentos difíciles. Impagable labor la del jugador-entrenador. Otro tipo de jugadores llenan el banquillo como los que esperan los primeros cambios para salir a demostrar lo que valen porque son las primeras opciones; los que esperan con ilusión que lleguen los minutos en que el partido está decidido, donde ellos tendrán un papel preponderante; y los que esperan con mala cara y peores gestos ya que no comprenden como con la calidad que tienen, por supuesto muy superior a la de sus compañeros, pasan tanto tiempo con el trasero pegado a la banqueta, ¿el entrenador le tiene manía?
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Martes, 25 de Octubre de 2011 |
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Seguro que estamos cansados de ver los comentarios que siempre hay alrededor de un equipo de baloncesto. Comentarios que llegan desde los compañeros entrenadores (que fácil es llevar los equipos de los demás), desde los padres (casi siempre ven que su hijo lo hace bien), desde los equipos contrarios (con ganas siempre de que no consigas buenos resultados), e incluso desde los propios jugadores (que ahora resulta que en tres o cuatro años que llevan jugando son ya capaces de juzgar a su entrenador). En definitiva todo es un hablar por hablar, sumergidos en la ignorancia y el desconocimiento que da el no vivir día a día los problemas y los logros de un equipo, de no ver quien se esfuerza de verdad por el equipo o quien actúa siempre pensando primero en si mismo.
Y ahora podríamos decir que para entrenar un equipo de básquet hay que pasar olímpicamente de todos los comentarios que te lleguen. Pues bien amigos, yo pienso que el entrenador tiene que ser siempre humilde, tiene que estar siempre dispuesto a aprender, a cambiar todo aquello que no esté marchando por el buen camino. Y para ello hay que escuchar a todo el mundo, hay que quedarse con lo que de verdad sea constructivo, por mínimo que sea, porque eso nos ayudará a crecer como entrenadores.
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Martes, 27 de Septiembre de 2011 |
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El ABC del baloncesto escolar es que sin diversión no hay gancho. Los niños se pueden aficionar a este deporte por muchos motivos; por un éxito de la selección o un club de élite, porque lo juega con sus amigos, porque se lo inculcan en el colegio o desde la propia familia… pero se queda en él porque, fundamentalmente, se divierte. El entrenamiento y el aprendizaje del baloncesto se debe enfocar desde una perspectiva lúdica, como un entretenimiento que nos sirve para aprender.
Porque aprender es la meta. La mejora técnica, táctica y moral de los niños y niñas es el objetivo de cualquier entrenador. Además de acumular fundamentos y recursos, los niños deben progresar como personas. El deporte es un complemento más de la educación de un escolar. Y todo el colectivo debe ayudar a esta misión; los entrenadores con el trabajo diario y la inculcación de unos valores universales, como la deportividad y el trabajo en equipo; los colegiados con su actitud en cancha, señalando a los niños no sólo que lo han hecho mal, sino por qué lo han hecho mal; y los padres apoyando a sus hijos sean peores o mejores, respetando al rival y al árbitro, siendo un modelo de conducta para ellos.
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